sábado, 29 de junio de 2013

Luces.


Esta entrada es algo peliaguda  y ha surgido gracias a las profundas y filosóficas conversaciones que estoy teniendo últimamente con todo el mundo. Es más, parece que se han puesto de acuerdo y yo estoy muy sensible con este tema.

El caso es que como es mi blog y me lo follo como quiera ...¡allá vamos!

Puedes creer en Dios, en el Diablo, en un unicornio rosa invisible o en El Sanmar (es un ser horrible, en serio)...¡o quizás no creas en nada! Cada persona hace con sus creencias lo que le sale del nabo y nadie puede cambiar de opinión eso. Si bien es verdad que el hecho de que no estemos solos en el universo no está probado, quién sabe si dentro de 50 años se revoluciona el mundo científico con hallazgos de vida más allá de la muerte, en otros planetas o en planos a los que no tenemos accesos. Para nosotros ahora mismo somos los reyes de la cadena trófica y de la tierra entera y no nos deberían de asustar ni los vampiros, ni los fantasmas ni el hombre del coco.

Vale, he de admitir que yo tengo miedo de la inmensidad del espacio. Y de estar sóla en él. Quiero creer que hay algo más aparte de lo que vemos, aunque no lo podamos explicar.  Así en parcas palabras soy una friki de lo sobrenatural.

Bueno... pues yo creo en un dios...o más bien en una esencia. No es como el de la cristiandad con forma de antropomórfica, pelo largo y barba a lo Gandalf, sino en un ser etéreo formado por luces. Y estas pequeñas lucecitas están dentro de cada uno protegiéndonos, vigilándonos y siendo nuestro Pepito Grillo particular.

Son los denominados ángeles de la guarda.

Me gusta pensar que están protegiéndote como pueden del azar y de caer en la oscuridad. Más de una vez he leído sobre gente que iba a ir en avión, tren o metro y no fueron por un mal estar general, porque llegaron tarde o porque se les averió el coche yendo a la estación. Suerte para algunos, los hilos del destino tensándose por estas luces para otros.

Guardan tu alma, ya que sin ella no podrían vivir, se alimentan de ella y una vez muere el cuerpo y el alma se desvanece; ellos lo hacen al mismo tiempo. Bueno, me lo estoy inventando rebuscando en la basura. El día que pueda hablar con una lucecita de estas más de 10 minutos seriamente, le pregunto.

Algunos se pueden llegar a representar como ángeles, bombillas flotantes, animales totémicos, una tostadora o como una persona normal que tan rápido aparece como se va. Tienen miles de formas de llegar hacia su persona si esta se encuentra mal.
Una de las historias más curiosas que leí fue sobre una mujer que tuvo un accidente de tráfico con sus dos niños pequeños. Por suerte ninguno de ellos murió pero ella acabó inconsciente y el coche siniestro total. Ella escribió en su blog tiempo después que sus pequeñajos (de entre 5 y 11 años,no recuerdo) habían visto cómo unas siluetas altas y blancas protegían a los accidentados con unos largos brazos de plata.
Esto por supuesto puede ser debido a la adrenalina, a las llamas del coche que se proyectaban dentro junto al humo, o a las creencias de una familia cristiana sobre los ángeles y demonios.

Pues oye, si a ellos les consuela eso, yo encantada.

Mi historia con mi supuesto ángel de la guarda comenzó cuando yo tenía 16 años. Mi abuelo había muerto recientemente y viviendo únicamente con él y mi madre, fue una dura pérdida en mi vida. Pero yo no lo aparentaba. Su funeral me lo pasé andando por el cementerio hablando de cosas alegres.Reía, hablaba, comía...actuaba totalmente normal como si no se hubiera agitado nada. .Y en el fondo me lo llegué a creer. Como mi madre estaba destrozada pero quería hacerse la dura, pensé que yo debía de tomar ese papel y volverme de mármol, para que no viera que estaba triste.
El problema vino cuando ella me empezó a recriminar que la muerte de su padre no había significado nada para mi.

Una noche dos meses después de su muerte soñé con él.

Yo estaba en una casa con paredes de madera y ventanales enormes. Tenía ángulos raros que hacían que alguna de las habitaciones estuviera extrañamente doblada, como si estuviera dentro de un romboide. Veía una biblioteca gigantesca y pasaba rápidamente al comedor, en el que entre otras personas se encontraba mi abuelo. Hablábamos normalmente de lo que pasaba en el más allá mientras comíamos pero yo en realidad no estaba escuchando ninguna palabra salir de su boca. Yo asentía y le hacía más preguntas tranquilamente.
Imagino que la conversación fue tal que así:

   "¿Y qué hay después de la muerte?"
   "Un regimiento de ángeles y demonios esperando para dictar dónde vas. Si vas al infierno estallas en pedacitos"
   "¿¡En serio!?"
   "Qué va, ¿me pasas el puré?

Después de fijarme en las otras personas de la mesa pude otear entre tanta cara desconocida a una personita de unos 13 años con facciones muy suaves y que no paraba de mirarme. El pequeñajo era como una paloma blanca. Pálido, con camisa y pantalones níeveos y pelo también canoso. Lo único que resaltaban eran sus ojos grises. No recuerdo a las demás personas, pero el aura era algo más oscura cuando me levanté de la mesa y me dirigí al tejado.

Y TACHÁN. Me había teletransportado a unos grandes almacenes que siempre, SIEMPRE, salen en mis sueños. Son parecidos a los que yo tenía en Alcalá de Henares pero más grandes y cada vez con cosas nuevas (de echo la última vez que soñé con ellos se les añadió un kebab,una tienda de joyas y pijadas de niñas,y unas escaleras mecánicas de caracol). Estaba en la azotea que tenía varios semi techos y bancos de piedra para sentarse. Y conmigo se encontraba el chico paloma montando en skate -gratuíto- en frente mío.

Lo único que recuerdo es que estuvimos un tiempo en silencio mientras él patinaba y cuando se sentó conmigo me miró y me preguntó qué tal me encontraba. No me dejó ni abrir la boca y me empezó a decir que estuviera tranquila, que era normal lo que pasaba y que no tenía que tener miedo de hablar de mi abuelo.
Ese día me levanté atontadísima. Lo único que tenía claro es que había encontrado a mi ángel de la guarda.

Y a partir de ahí esta muchacha cansina  y cacatuica se hizo fan de la angeología.

He vuelto a verlo dos veces más. Una vez hace dos años (simplemente estábamos descansando en un campo muy colorido) y hace una semana. De el último sueño no me acuerdo casi nada porque últimamente mi fase REM está alterada con las alergias y la gatilla nueva. Sólo sé que había una concha gigante y que cuando él ya se estaba yendo le grité algo, no recuerdo qué. Sigue siendo un tirillas vestido de blanco, pero ahora tendrá más o menos mi edad y es alto y desgarbado. Un majo la verdad.

Puede que mi subconsciente creara una imagen en mi sueño que me gustara y me sirviera para despejarme un poco. ¿No os recuerda a Near de Death Note? ese chico es uno de mis personajes favoritos de anime, y de pequeño era justamente así.

Verdaderamente no sé si existen cosas paranormales, no sé si las veré alguna vez cara a cara o los años aplacarán mi imaginación y harán que lo vea todo tal y como es, pero como mi abuelo decía... qui lo Ça?


Ojo al dato. Este post me ha servido para comentar un tema y para mi diario de sueños. Estoy OP.

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