miércoles, 12 de diciembre de 2012

Hoy casi mato un niño con la bici.


Coño, si estás jugando al pilla-pilla no corras de espaldas y menos aún cambies bruscamente de dirección, que al final vamos a tener un disgusto.

Ejem...

Convivir con alguien es, digamos; una prueba. No el camino de rosas que se suele pensar que es, y si bien tiene sus momentos buenos, también te llevarás tus chascos.
Hay muchos tipos de compis y si sales alguna vez de casa de tus padres en la mayoría de los casos vas a acabar hasta los cojones de todos ellos. “¿Y por qué?” dirás tú.
La convivencia, el día a día...Puedes ser muy amigo de una persona o querer mucho a tu pareja, pero es cuando convives con él/ella durante meses cuando puedes observar si sois compatibles o no. Y no es malo, ¿eh? puedes seguir siendo amigo de una persona ... pero cada uno en su casita.

Durante los tres años que llevo viviendo fuera de casa me he encontrado multitud de personas, he vivido con ellos los 9 meses de curso y puedo echar peste de todos. Si era majo, era cleptómano; si era un borde, era súper limpio...Joder, ¡si es que una no puede bajar la guardia!

Este año supuse que iba a ser distinto pero me encuentro que ahora soy yo la problemática. Pensé que esto no me iba a pasar y que era bastante responsable, pero es verdad que me estoy despendolando-un poquitín- y eso no puede ser. ¡¡Maldigo de ello al sexo y sus virtudes!!

Hay cosas que hago mal, no lo niego (no todo, espero),pero me jode cuando se va por la vida como si se fuera perfecto. Todo el mundo tiene fallos, todos somos unos despistes por una cosa u otra y todos nos dejamos un plato sucio en la cocina.

Yo tengo muchos desperfectos, pero uno de los más gordos es la manía que tengo de no cabrearme. ¿Qué me explique? Pues a ver…intento ser conciliadora y suelo hablar siempre con un tono de voz muy tranquilo en las discusiones, sonrío y me gusta quitarle hierro al asunto con bromas. En cuanto me rebaten algo digo que lo entiendo y pido perdón o peor, me callo. ¿Qué pasa con eso? Que si me echan la bronca por algo y yo no estoy de acuerdo no puedo hacerme entender y si yo me quejo queda una réplica vacía y hueca que se la pasan por la entrepierna. Me guardo la colita entre las piernas y bajo las orejas.
Ya me decía un amigo que cuando la gente se cabrea conmigo, se suele cabrear conmigo más porque es imposible que yo le conteste con un ataque, lo que suele causar frustración si tiene ganas de bronca. Y así en círculo vicioso.

Creo que no sé ordenar mis sentimientos o que directamente no tengo sangre en las venas, pero tengo problemas para decir “Estoy súper cabreada y quiero gritarte”. Todo se queda en un mosqueo porque en realidad me pongo en el punto de vista de la otra persona y suelo entender por qué hace esto o aquello. Sigo molesta pero recaigo en la pasividad.

Tengo que reconocer que aún así…con las personas que suelo tener broncas (véase compañeros de piso y madre) son muy volátiles, con caracteres fuertes y difíciles de replicar porque te ahogan entre tanto grito. Optas por callarte y asentir y eso es, como diría un famoso anuncio de seguros, ERROR.

Con todo esto, he de admitir que aunque esté molesta por mis errores; estoy viviendo por una vez lo que es la vida universitaria y ya tenía ganas de soltarme el pelo y disfrutar de poder salir a pasarlo bien, traer a los amigos a casa, estar hablando hasta las 7 de la mañana…

Propósito para el 2013: ser más asertiva, que después de tantas batallas perdidas me apetece ganar una.
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Ala, me voy a terminar de leer un relatillo.

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