lunes, 28 de enero de 2013

La otra cara de la moneda.

Llevo fin de semana de vagueo y era hora de ponerme algo filosófica, que me he dado un buen camino hacia una libreria -cerrada <_<- para conseguir una mierdecilla de cuaderno y me han entrado ganas de escribir.

A ver...¿vosotros cómo definiríais a los villanos? Son malotes y con un pasado normalmente turbio y muchas malas ideas para joder a otros. Algunos son excéntricos, otros son unos mariposones, unos raptan, otros violan...vale, no se puede generalizar porque cada historia tiene un grupo de buenos y otro de adorables quebrantadores del bienestar social.

Ya se sabe que a las chicas nos molan los malos. La chupa de cuero con cadenas y la moto tiran más que el jersey de cuadros y las gafitas...y yo no voy a ser quien para negarlo. Tienen un no sé qué, un carisma, un......me voy por las ramas.

Lo que verdaderamente me atrae de los "malos" son sus razones para ser...pues eso,malos.
Vamos a poner un ejemplo:
En el videojuego World of Warcraft tenemos dos facciones que son la Alianza (con humanos,elfos de la noche,gnomos,enanos y demás folklore bueno de los cuentos de hadas) y la Horda (con los feos, los peludos y los elfos mariquitas).
Cuando tú eres una niña altamente metida en estos mundos de fantasía, te sueles guiar por los humanos e imaginas que esos serán los buenos y los brutales orcos los malos.

¡MEK! Caso error~. Son muy diferentes uno de otros peeeeero...en realidad todos buscan sobrevivir a un mundo de guerras y devastaciones naturales. Y al final descubres que esas diferencias de color, inteligencia y humor son en realidad muy pocas y lo único que les separa de llevarse bien es su cabezonería.
No hay malos ni buenos (bueno,quizás algunos son más crueles que otros), si no distintos puntos de vista.


El caso es que los malos molan siempre y cuando sean malos por algo. Y es que a veces lo piensas y dices "coño, es que no son malos". Los hay que no conocen otra forma de vida o fueron hechos para hacer algo que a nosotros nos parece malo o...vete tú a saber. Hay muchas razones por las que alguien se convierte en un capullo.

Siempre simpatizo con los más raritos, anda qué...

"Y cuando Guerra comprobó con sus ojos toda la desolación causada por 
sus actos no pudo evitar dejar escapar un suspiro.
-La hemos liado pardísima."

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